Acuérdate de cuando me decías te quiero. Acuérdate de cuando me lo demostrabas. Acuérdate de que siempre me querrás más a mí que a esa. Acuérdate de mí cuando se os termine la magia. Esa no se desvivirá por lo vuestro, como hicimos tú y yo en su tiempo.Acuérdate de mí cuando estéis a escasos milímetros y de repente te bese. Yo esperaría un rato, ya sabes, por sentir tu respiración. Acuérdate de mí cuando oigas o veas mi nombre en algún sitio, pero, déjate de echar de menos, sonríe por todo lo que fuimos. Acuérdate de cómo nos gustaba picarnos mientras nos poníamos celosos, pero, así nos demostrábamos que nos importábamos.
Daba igual que el mundo siguiera igual de feo, tú decías que no, y claro, siempre me han gustado tus mentiras.
Lo nuestro era único, me hacia feliz, eso era lo que más me gustaba, y así morderte la boca como sinónimo de comerse el mundo, hasta que cambie vivir a base de mentiras y empecé a matarme a verdades.
¿Recuerdas cuándo discutiamos por quién queria más al otro? Ya se sabe quien tenía razón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario